Ceremonia de
Bautismo de Freida.
Está muy
animado fuera de la puerta del dormitorio cuando me despierto. Una sirvienta -no
Yutte sino otra persona- se encuentra sentada al lado de la puerta, esperando
que despierte. Ella parece muy joven, probablemente ella ni siquiera tenga veinte
años aun, y emite un aire muy amistoso. Cuando bajé de la cama y empujé la inesperadamente
pesada cortina de dosel a un lado, ella mira hacia mí con una sonrisa
brillante.
“Buenos
días,” ella dice. “¿Cómo se siente?”
“Tal parece
que mi fiebre ha bajado”, le respondo, “pero no puedo decir que estoy
completamente recuperada, así que hoy me gustaría descansar en silencio hasta
que mi familia venga a recogerme.”
Ella río irónicamente.